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Design Thinking en el aula

La escuela Nemomarlin Villanueva nos cuenta cómo utilizan el aprendizaje por proyectos para fomentar una enseñanza creativa y en equipo en la escuela infantil

· Escuelas

Desing Thinking en el aula o cómo los niños de entre 2 y 3 años pueden descubrir y generar sus propias soluciones

Habitualmente los adultos tendemos a buscar rápidamente soluciones a los retos que nos plantean los niños, porque pensamos que ellos solos no serán capaces de resolverlos. En muchas ocasiones esto será cierto, sin embargo, también existe la opción de acompañarles en un proceso creativo de trabajo en equipo para ayudarles a descubrir y generar sus propias soluciones.

En nuestro caso hablamos de un grupo de niños entre 2 y 3 años quienes verbalizaron y expresaron su interés por tener una “casita para jugar”. La solución más común en estos casos, si la escuela infantil no cuenta con una de estas casitas, sería ver la forma de adquirir una casa en alguna tienda especializada en juguetes infantiles.

Otra opción puede ser identificar esta necesidad como un interés común del grupo y convertirlo en el próximo reto para crear con ellos este lugar. Este trabajo lo realizamos siguiendo la metodología de Design Thinking, y adaptándola a ellos en un sencillo proceso de 4 etapas: Feel – Imagine – Do – Share.

1ª Etapa: FEEL (SIENTE)

El principal foco de acción lo detectamos después de varios periodos de observación donde de forma reiterada los niños jugaban a esconderse y refugiarse utilizando diferentes elementos a su alcance. En la sala de psicomotricidad utilizaban los módulos y las cortinas sensoriales, en el parque se escondían bajo el tobogán o dentro del cochecito de juegos, incluso en algunas actividades de experimentación intentaban convertir cajas de cartón en rincones más íntimos y propios, llegando a construir sus propias estructuras a modo de “casita” en la que pudiesen entrar todos, siempre buscando espacios que les acogiesen.

El foco de acción seleccionado fue transformar la parte de debajo de la gran escalera del patio en un espacio de juego para los niños, con la clara idea de que ellos mismos eligieran cómo querían utilizar el espacio para jugar en él. Ante la posibilidad de comprar una casita de juguete para colocarla en el parque exterior, decidimos hacerles una propuesta: crear su propia casita de juegos.

En el proyecto participaron los niños de 2-3 años, los de 1-2 años y el propio centro, ya que nos pareció fantástico y una excelente oportunidad para trabajar con esta metodología de aprendizaje por proyectos.

 

2ª Etapa: IMAGINE (IMAGINA)

Las ideas que barajamos fueron:

  • Construir una casa de hielo
  • Poner paredes de madera para que no entrara la lluvia
  • Crear un espacio con camas
  • Tener tejado y paredes para sentirse más protegidos
  • Que la casa tuviese elementos como: chimenea, luces, ventanas
  • Pintar la casa de muchos colores
  • Crear un espacio para esconderse y jugar

Ideas seleccionadas:

  • Crear un espacio para esconderse y jugar
  • Crear un espacio con camas
  • Pintar la casa de muchos colores
  • Tener una ventana para vender

¿Por qué las seleccionamos?

Porque consideramos que sería muy positivo darles su propio espacio para crear su mundo y reforzar su autonomía al seleccionar los colores para pintar, o el lugar donde colocar las camas como espacio de descanso. La ventana para vender que refuerza el juego simbólico e imitación, también un lugar para jugar al escondite y pasarlo bien con los amigos resguardados del mundo exterior en un espacio más íntimo.

 

3ª Etapa: DO (ACTÚA)

Nuestras acciones fueron:

  • Vaciamos y limpiamos el espacio pues era una especie de almacén lleno de materiales
  • Se tomaron las medidas del espacio para las cortinas
  • Pintamos la ventana de madera y una rejilla de pared
  • Decoramos la entrada de la casita con tela de trapillo y cascabeles
  • Pintamos el suelo de caucho
  • Colocamos algunas losetas de caucho a modo de cama y algunos cojines para crear la zona de descanso
  • Sujetamos la cortina para delimitar la zona de jugar a esconderse

En palabras de los mismos niños, el resultado ha sido: “ahora tenemos un lugar para jugar, dormir, jugar a la asamblea, vender, y con una cortina para esconderse”.

Y con testimonios positivos de sus padres:

  • “Es muy bonito y muy original”
  • “Se veía que se lo habían pasado muy bien construyéndola”
  • “Ha sido significativo para los niños porque lo comentaban en casa, y hablaban mucho de su casita”

 

SHARE (COMPARTE)

Titulamos el proyecto: “Nuestra Casita del Patio”

  • Grabamos un vídeo explicando los pasos que dimos para inspirar a otros niños y profesores a crear sus propias soluciones.
  • Lo compartimos con padres, madres y abuelos en la fiesta de final del curso escolar. Los familiares se sorprendieron de ver que los niños podían hacer esas cosas.
  • Participamos en el Programa anual de Design for Change con nuestro proyecto
  • Invitamos a otros niños a jugar en “nuestra casita”.

 

¿Qué aprendimos con esta metodología?

Su profesora se sorprendió de que con el paso de las semanas los niños siguieran “enganchados” con la casita (esto es una muestra de que cuando la oportunidad de aprendizaje que se ofrece al niño es significativa, el resultado se instala de forma permanente).

Un gran aprendizaje para nosotros fue que los más pequeños (primer ciclo), SI PUEDEN hacer estos proyectos, con una buena guía del profesor. El principal reto fue recordar en todos los momentos del proceso que eran los mismos niños quienes debían tomar sus propias decisiones, y los profes estábamos allí sólo para guiar y hacer de mediadores entre esas ideas que surgían y su puesta en practica. Para ello fue importante CONFIAR tanto en los niños como en el proceso.

Por parte de los niños identificamos un importante sentido de pertenencia y orgullo por el trabajo realizado y el resultado obtenido.

Destacaríamos esos momentos mágicos en los que los niños te sorprenden con sus ideas y propuestas, y las llevan a cabo desde su gran ingenio, por ejemplo, uno de los niños vio la cartelera de “ideas board” apoyado en un rincón del espacio y dijo: “aquí podemos escondernos”, y en breve le siguieron todos a jugar.

Un mes después recibimos nuestro sello DFC por haber participado en el programa global Design for Change junto a más de 100 proyectos seleccionados de centros educativos de distintas partes de España. En noviembre estamos invitados a asistir a la primera Be the Change Celebration que se celebrará en Europa y en la que participarán niños y niñas, educadores, y expertos de cerca de 40 países.

Estamos encantados de utilizar esta metodología y de seguir confiando en nuestros niños.

design thinking guarderias Nemomarlin

 

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